
El pasado lunes, 20 de julio de 2009, se cumplieron 40 años de la llegada del hombre a la Luna, un hito en la carrera espacial con el que finaliza esta cuarta temporada de Las Horas del Lobo que comenzaba así hace ahora un año.
La llegada del hombre a la Luna. Una cita que dejó tres nombres para la historia: Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin. Todos hombres.
¿Machismo? No, en este blog nunca. De hecho en un principio se pensó en incluir como tripulante también a una mujer, pero finalmente se desestimó por miedo a que se le calara el Apolo XI en mitad del cosmos.
O que sin un Tomtom que la guiara, la buena mujer acabara en Saturno en vez de en la Luna, subiendo una rueda de la nave al anillo del planeta a la hora de aparcar.
Estos son secretillos de la NASA que yo les cuento así en confianza y para que 3'14 me maldiga un rato, básicamente.

El caso es que la cita con la historia es obligada este mes de julio del 2009, pero, ¿llegó realmente el hombre a la Luna o fue todo un montaje rodado por Stanley Kubrick con nocturnidad y alevosía, aunque con un doblaje, todo sea dicho, mejor que el de "El resplandor"?
Mi abuelo, que en paz descanse y que era un hombre distinguido, elegante, brillante e inteligente (la genética es lo que tiene), siempre defendió que la llegada del hombre a la Luna era una patraña.
Para alguien nacido en un pueblo de Jaén, eso no era posible en los 60's. Y muy probablemente llevaba razón.
¿Y ustedes qué opinan? ¿Por qué somos tan crédulos para algunas cosas y tan desconfiados para otras?

Sin embargo, a estas alturas, la llegada del hombre a la Luna ha quedado como algo anecdótico, una gesta del pasado.
Desde 1969 a esta parte, la Humanidad ha sido testigo de fenómenos y acontecimientos mucho más impactantes. Como por ejemplo, que Jon llegara a la final de OT.
O por ejemplo, la presencia de agua y probablemente también de formas de vida en Marte.
O la existencia de mundos similares al nuestro en otras galaxias.
O la existencia de mundos similares al nuestro en la frente de Christian Slater.

La frente de Christian Slater es un pequeño planeta en sí misma, un territorio misterioso e inexplorado, pero sin valles ni cráteres donde perderse (por obra y gracia de la toxina botulínica).
La frente de Slater es un ente vivo pero inmutable, como el océano de Solaris pica más o menos. Como un día se descuide, llegan los rusos y le plantan una bandera.
Pues sí, acontecimientos y fenómenos más impactantes que la conquista del espacio, como por ejemplo la transformación de la hija de Cher.
Si la madre ya nos daba miedo, no se pierdan a la hija y su kafkiana metamorfosis: de joven y cándida guitarrista con ramalazo a lo Kelly Family (derecha) a lesbianón perverso polimorfo con ínfulas de macarra de extrarradio (izquierda).
¡Vean, vean! ¡Esto es lo que les hace la homosexualidad a nuestros hijos!

O la transformación de Anita Ekberg. De sex-symbol europeo de los 60's a víctima inocente de los malévolos designios de la Ley de la Gravedad.
Qué hijaputa la Ley de la Gravedad. ¿A tí qué te ha hecho Anita, a ver?
Esta foto la he titulado "Pues a va a ser que Newton tenía razón".

Fenómenos inquietantes, como esta imagen de nuestro monarca; esta turbadora foto que encontré por casualidad mientras buscaba información sobre la cultura de los maoríes de las antípodas.
Ni en las antípodas me libro de este hombre. ¿Pero qué demonios...?

No teman. No se trata de una foto en plan "este fin de semana me voy a pescar con mi amigo al que conocí aquel verano mientras trabajábamos como vaqueros en las montañas de Wisconsin". Nuestro monarca no es de esos. No me lo imagino trabajando de vaquero en Wisconsin. De hecho no me lo imagino trabajando.
En esta foto, Don Juan Carlos confraterniza con un aborigen neozelandés, un maorí, siguiendo sus ancestrales ritos de saludo y bienvenida.
Los maoríes, para quien no lo sepa, son aquellos individuos oriundos de Nueva Zelanda que una vez por semana se pintan la cara y se ponen delante de su público a danzar compulsivamente mientras emiten sonidos guturales y ruidos ininteligibles para el oído humano.
Nuestro rey, por su parte, es un tipo oriundo de España al que una vez al año le maquillan la cara y, sin necesidad de ninguna danza, se pone delante de su público a emitir sonidos guturales y ruidos ininteligibles para el oído humano.
En España a eso lo llamamos "Discurso Navideño de Su Majestad el Rey" y oigan, yo no entiendo ni papa de lo que sale por la boca de este hombre, pero les juro que da mucho miedito.
(Si ven que no publico en el blog en tres meses, es que los servicios secretos me han eliminado por meterme con el discurso navideño del rey. Ya sabemos lo que es la libertad de expresión en este país...)

Y hablando de países pacíficos donde se respetan las libertades:
"Un paso adelante" llega a Irak. La ficción de Antena-3 libremente inspirada en la serie "Fama" y protagonizada por Pablo Pujol, Beatriz Luengo, el artista antes conocido como MAM y la hermana de Pé, nuestra adorada Pseudopé, efectuará su desembarco en las televisiones de todos los iraquíes de bien.
Qué crueldad, Zapatero, qué crueldad. Es que no te entiendo. Primero dices que retiras las tropas de Irak y ahora vas y les mandas a Beatriz Luengo??!!
¿Es que no ha tenido bastante este bucólico y encantador pueblo con una dictadura, una guerra, las sangrientas luchas entre etnias y una media de dos atentados al día para que encima les mandemos a los UPA Dance? ¿Es qué nunca has oído hablar de la declaración de Derechos Humanos de Ginebra?

Y seguimos con acontecimientos mucho más importantes que la llegada del hombre a la Luna: el fichaje de Cristiano Ronaldo.
Hace un par de semanas, cerca de cien mil
Los medios de comunicación afines a la causa merengue, que son unos cuantos por si no se habían dado cuenta, llevan desde ese día (el día del advenimiento del Mesías) intentando lavar la imagen de hortera chulandrón que el hombre se había labrado a pulso a lo largo de los años. Y lo hacen publicando cada día noticias del tipo "Los compañeros del equipo alucinan con Ronaldo", "Ronaldo es humilde y trabajador", "El dinero del fichaje de Ronaldo servirá para construir muchas escuelas" (sic) y cosas así.
Observen este fotograma que parece escapado de la película "Rey de Reyes". Sólo falta que la multitud enfebrecida grite "Barrabás! Barrabás!" y tendremos la estampa completa.

No se extrañen si de aquí a unas semanas, inmersos como estamos en esta cobertura mediática exhaustiva de la obra y milagros del portugués, se empiezan a publicar cosas como que Ronaldo ha curado a un leproso, ha devuelto la vista a un ciego, ha resucitado a Lázaro de entre los muertos, o ha resucitado la carrera deportiva de Raúl González, también de entre los muertos.
No se extrañen.
Nosotros no tenemos nada que envidiar, porque nosotros tenemos a... Maxwell.

De todas formas, unos crían la fama y otros cardan la lana. Cristiano Ronaldo se crea un aura de bala perdida, se lía con Nuria Bermúdez y con Paris Hilton, y mientras Kaká permanece en la sombra como el niño bueno, aquel que llegó virgen al matrimonio como en la canción del "Amo a Laura".
Pues bien, no se pierdan la siguiente noticia:
La mujer de Kaká, Caroline Celico, pastora de la secta brasileña Renascer em Cristo, ha recibido la misión de abrir una franquicia de su iglesia en Madrid con el objetivo de evangelizarnos y llevarnos a todos por el buen camino. Sí, señor.

"La adolescencia es todo prostitución, fumar y drogarse", dice la buena de Caroline.
Parece que no sólo "Un paso adelante" llega a Irak, sino que "Física o química" también llega a Brasil.
Pues hija, al menos mientras se drogan no tienes a todas las quinceañeras comprando en el Bershka o bajándose el politono de Púa. Tú me dirás si compensa.
"El dinero tiene que estar en alguna parte y Dios lo puso en las manos del Real Madrid para que ficharan a mi marido".
Se ve que ahora al Banco de Santander lo llaman Dios. Mañana voy y les pongo una vela.
"La misión de la iglesia Renascer em Cristo es aplastar la cabeza del diablo"
¡Hasta ahí podíamos llegar! ¡Pero mujer! ¿Aplastar la cabeza del diablo? ¿Y luego qué? ¿Otra vez a convocar elecciones a la presidencia del club? ¿Dos comicios en menos de un año?
Pues menudo plan...
En fin, así están las cabezas. Pero a nosotros plim, que tenemos a Maxwell.

El funeral de Michael Jackson. Si la llegada del hombre a la Luna fue seguida en directo por 600 millones de telespectadores, el funeral del inventor del moonwalk no se quedó muy atrás.
Lágrimas, canciones, fans histéricos, LaToya con pamela, huérfanas llorosas, guantes de diamantes...
Hasta yo vi un trozo de la ceremonia y miren que a mí este tipo de eventos tristes, de duelo y de pérdida, no suelen ser santo de mi devoción. De hecho no veía un funeral televisado desde el 2-6 del Bernabeu. Pero lo de Michael Jackson es peor, claro, porque se nos fue el Rey del Pop y la música se ha quedado un poco huérfana desde entonces.
Aunque la vida sigue y el pop, por supuesto, también sigue.
Y ahí quería llegar yo precisamente, porque esta semana, por fin,
la Ambición Rubia ha vuelto a España:

Estooo... bueno, en realidad me refería a la otra Ambición Rubia: Madonna, ésa que canta.
El pasado martes, Madonna pasó por Barcelona como un huracán con su Sticky & Sweet Tour 2009.
Sus fans más acérrimos llevaban 5 días acampados a las puertas del Estadi Olimpic.
Este bloggero, gracias a la inestimable ayuda del amigo A., pudo conseguir un estupendo sitio bastante cerca de la pasarela del escenario, siempre en la pista barata, desde donde hice las fotos que adornan este final de temporada de Las Horas del Lobo.
Si el año pasado despedíamos la temporada con un concierto de Damien Rice y Leonard Cohen en Irlanda, emulando a las actuaciones en el CBC de ALSA, este año lo haremos con la Reina del Pop.
Por eso, este post va dedicado al amigo A. por su dedicación y gallardía, que se mantuvo haciendo cola bajo un sol de justicia desde el mediodía del martes, con órdenes expresas de no morir deshidratado ni por un golpe de calor al menos hasta que yo llegara, horas más tarde, para disfrutar del concierto sin despeinarme.
Allí estuvo él guardándonos el sitio a los aprovechados de turno (¡un saludo para la amiga C.!) luchando contra las inclemencias del tiempo. Por eso se merece un homenaje y que le demos las gracias como se merece.

Y es que hacer cola para un concierto es lo más parecido al infierno. Horas de tedio e inactividad bajo un sol abrasador, rodeado de gente rara, italianos gritones y tipos que te castigan los tímpanos cantando a capella el estribillo de "Like a virgin, uh-uh" para finalmente, cuando abren las puertas, echar a correr hacia el mejor sitio al grito de maricón el último.
Aunque tratándose de un concierto de Madonna, la cosa funciona al grito de maricón el último, el penúltimo, el primero y las tres cuartas partes de los de enmedio. Que ya se sabe lo que supone un concierto de esta mujer; que aquello más que la cola de un concierto parecía Zara el primer día de rebajas.
Ya dentro del estadio, las cuatro horas de espera hasta que sale la rubia se hacen eternas. Amenizadas eso sí por codazos, amenazas e insultos entre los asistentes, que para eso estamos, y por la música (o algo parecido a la música) que pinchaba el DJ Paul Oakenfold, acompañado sobre el escenario por Jesús Luz, el ligue brasileño de 22 años de Madonna, un chico que ha pasado de ser un completo desconocido a ser uno de los modelos más solicitados y a trabajar sin parar por todo el mundo; una prueba más (por si acaso la necesitábamos) de que si en esta vida quieres realizarte como persona, es mejor liarse con una cincuentona famosa y rica que ir a la universidad.
Sobre todo si tu carrera es de Letras.
Espero que todos aquellos de mis lectores que tengan niños transmitan esta gran verdad a sus retoños antes de cumplir los 18.
Consejos vendo.











¿Y el show? Espectacular, dos horas sin tiempo para respirar ni parpadear; un no parar de luces, pantallazos, efectos especiales, coreografías y excesos de todo tipo. Aún más desenfrenado que el del año pasado, gracias a unos acertados cambios de repertorio (una versión chundachunda de "Holiday" con homenaje a Michael Jackson sustituyendo a "Heartbeat", "Dress you up" por "Borderline"
y una versión techno de "Frozen" remezclado con "Open your heart" en lugar de la versión rockera de "Hung up").
Madonna, con 50 años, se tiró dos horas bailando compulsivamente, contorsionándose, restregándose, arrastrándose por los suelos, trotando, saltando a la comba... y se quedó tan pancha.
Yo, dos décadas más joven, a mis 29+1, acabé el concierto con una rodilla maltrecha y la espalda contracturada, sufriendo lo indecible para volver a casa en posición más o menos erguida y con todos los músculos del cuerpo en un grito. Lo cual me suscita la siguiente reflexión: ¿Cuántos años más le quedan de cuerda a esta mujer? ¿Cuántas giras? ¿Llegará el momento en que se retire mientras yo aún conserve más o menos íntegras mis capacidades físicas y mi dignidad para mantenerme en pie en el césped de un estadio? ¿O por el contrario seguirá de gira, contorsionándose como una mona sobre los escenarios, cuando yo ya sea demasiado mayor para ir a sus conciertos por culpa de los achaques de la edad?
¿Podrá ella conmigo o yo con ella?
Y con esta profética y pegadiza canción ochentera de Billy Idol nos despedimos. Don't be no fun. Don't forget you're young on a hot summer night, ya lo dice él. Háganle caso y disfruten del verano.
En breve me iré unos días a pegarme la vida padre a Portugal en la que será la primera parte de mis vacaciones. El blog permanecerá cerrado unas semanas, aunque pueden aprovechar para decirme cuanto me echan de menos en el área de comentarios.
Si las adolescentes de medio mundo amenazaron con suicidarse cuando se separaron los Take That, yo creo que merezco aunque sea unas lagrimitas.
Venga va, hagan un esfuerzo, no me sean tacaños, quiero ver lágrimas en esos ojos aunque tengan que frotárselos con cebolla.












