
Dicen que la suerte viaja en metro. Y en la foto de arriba, una mujer viaja con el cinco de corazones en la bolsa de la compra.
Dicen que si los americanos hubieran contado con el defensa madridista Pepe, jamás habrían perdido la guerra de Vietnam.
Y yo me lo creo.
Dicen, y esto lo leí en el periódico, que Maxi Iglesias era menor de edad cuando rodó las escenas de sexo de ”Mentiras y gordas”, por lo que su madre tuvo que estar presente en el plató mientras él hacía “esas cosas que sólo las personas casadas por la iglesia deben hacer” con una traficante de drogas que le doblaba la edad y con el culo al aire.
Puedo tratar de imaginar situaciones más incómodas que ésta, pero en todas salen culos al aire y señoras de mediana edad golpeándolos escandalizadas con un bolso.
Dicen que en el Festival de Cine Español de Malaga este año se ha impuesto “La vergüenza”.
Y me dirán ustedes: ¡Pues vaya noticia, como todos los años!
Pero no, obsérvese que en esta ocasión he entrecomillado “La vergüenza”, en un socorrido intento de aclarar que se trata del título del film ganador de esta edición, dirigido por David Planell, y no de la habitual vergüenza ajena que caracteriza cada año la celebración del festival.

Dicen que Stephen King debe andar escondido en alguna parte, con los pelos como escarpias por las similitudes entre las noticias de pandemias que copan las portadas de los periódicos y el Capitán Trotamundos que imaginó hace 30 años para una de sus novelas.
Pero tranquilos, el mundo no se va a acabar por el momento; al menos no hasta que Isabel Coixet presente su nueva película en Cannes (no sé como lo he hecho, pero he acabado relacionando la gripe porcina con Isabel Coixet en una misma frase. Inspirado que está uno).
Pedro Almodovar, Quentin Tarantino, Lars von Trier, Ang Lee, Terry Gilliam, Alejandro Amenábar, la petarda de la Coixet, Ken Loach, Jane Campion, Park Chan Wook, Michel Gondry, Sam Reimi, Alain Resnais, Andrea Arnold (la de “Red Road”)… todos juntos y revueltos junto a un homenajeado Clint Eastwood y a la grande, inmensa Isabelle Huppert, presidenta de un jurado del que también forma parte el escritor Hanif Kureishi.

¿No les parece prometedor el festival de este año? ¿Les he contado ya que tengo dos libros autografiados por el mismísimo Kureishi? ¿Han leído el divertidísmo “El buda de los suburbios”, las aventuras de un adolescente pakistaní un rato casquivano en el Londres de los 70’s? ¿O “El cuerpo”, la historia de un hombre de 65 años que abandona su domicilio conyugal para someterse a una operación de transplante de cerebro, transfiriendo el suyo al cuerpo de un joven apuesto y atlético, con objeto de tener una vida sexual de campeonato?
Pues sí, esa clase de novelas leo yo.
La adaptación de “El buda de los suburbios” para la BBC, o cómo Naveen Andrews siempre acaba volviendo a los 70’s.

En la foto, un transeúnte porta una pancarta con un mensaje sobre el fin del mundo durante la festividad de San Jordi en las Ramblas de Barcelona. Sabemos cuando Isabel Coixet estrena película porque siempre empiezan a proliferar los agoreros de esta calaña por nuestras calles e iglesias.
Boris Izaguirre firmando un libro. Esta foto solo la pongo para poder decir que vi a un famoso.
Ya lo sé, es sólo Boris; pero bueno, menos da una piedra.
Foto de una piedra.

Paseando entre los puestos de libros, mis ojos quedaron prendados por la siguiente novela de evocador y hermoso título:
“Devenir perra” de Itziar Ziga.
En esta vida sólo hay una cosa que me apetezca menos que tener una úlcera sangrante de estómago, y esa cosa es leer literatura feminista española.
Pero oigan, si tuviera que empezar por algún libro empezaría por “Devenir perra”, eso lo tengo clarísimo.
“Devenir perra”, y se ve a una mujer mirándose al espejo. "Devenir perra", ¿qué pasaría por la cabeza de la autora al encenderse la bombilla con el título de su obra? “Devenir perra”, qué bien quedan esas dos palabras juntas, como si hubiera una conexión cósmica entre ellas. “Devenir perra” es que no me canso de repetirlo. “Devenir perra”, si yo fuera mujer querría que mi biografía se titulase así. “Devenir perra”, “Devenir perra"…

Estas fotos no son de San Jordi. Estas fotos las saqué en mi propia manzana cuando volvía a mi casa una noche. Un desfile de modas en mitad de la calle, cortando el tráfico, una pasarela primavera-verano entre semáforos y señales del carril bici.
¿A que mi vida no tiene nada que envidiar a la de los personajes de “Gossip Girl”? ¿Qué me dicen, habitantes del Upper East Side?
¿A que soy todo magia y glamour? ¿A qué Chuck Bass intentará copiarme y construirá un ascensor frente a la ventana de su dormitorio?

Y hablando de magia y glamour, vuelve OT.
Hoy martes, mientras los seguidores del Barça estaremos viendo a nuestro equipo jugar las semifinales de la Champions, los aficionados del Real Madrid tendrán tiempo libre para hacer zapping entre Operación Triunfo y la final por parejas de Fama.
Ojo, no me estoy burlando de ellos, lo que les tengo es envidia.
Pues sí, ya está aquí Operación Triunfo: niñatos con looks capilares imposibles, adolescentes sobrealimentadas con vozarrón de verdulera que un día se levantaron creyéndose Aretha Franklin, canarios que magnifican sus sentimientos entre las cuatro paredes de su casa; canis que lloran como magdalenas mientras sus padres les dicen frases de ánimo y trascendencia “Persigue tus sueños, demuestra lo que vales. Tu madre y yo creemos en ti” con la naturalidad de quien recita de memoria una línea de guión; concursantes con nombres imposibles que parecen más una onomatopeya que un nombre del santoral; mariquitas no reconocidos de los que pronto saldrán a la luz los secretos más turbios de su pasado; mozuelas que se maquillan como zorrupias, mozuelos que se maquillan como zorrupias… todos tendrán cabida en nuestro televisor a partir de este mismo martes, ¿no les enternece?
All by myself, I can not live, all by myself. Esta vida looooca, loca loca, con su loca realidad. Lo dejaría todo por que te quedaras, mi credo mi pasado mi religión. You make me feel like a natural woman. Pero me acuerdo de ti, y otra vez pierdo la calma, pero me acuerdo de ti, y se me desgarra el alma. Prometo ver la alegría, escarmentar de la experiencia, pero nunca, nunca más usar la violenciaaa.
¡Válgame Dios! ¿Es que piensan seguir cantando año tras año LAS MISMISIMAS MALDITAS CANCIONES EN LOS CASTINGS? ¿Es que esa música no les aburre ya hasta la naúsea? ¿Es que otro año más tendré que ver el concurso a base de Biodramina?

Con ustedes Elías, uno de los nuevos concursantes, el peluquero gitano que vive en un contínuo climax de melodrama y folclore, a caballo entre el gracejo calé y el estallido de lágrima fácil. Desde esta página pronosticamos que pronto y a causa de Elías, la xenofobia y la homofobia dejarán de estar mal vistas en este país.

Como en ediciones anteriores, Jesús Vazquez, de 43 años de edad según la prueba del Carbono-14, será el encargado de conducir las galas de los martes, las de Supervivientes antes que las de OT, el Allá Tú, la Guerra de los Sesos y hasta el telediario tercera edición si se descuidan.
Un tipo hiperactivo el tal Jesús. Ayer sin ir más lejos llegué 15 minutos tarde al trabajo y allí me lo encontré sentado en mi silla con mi uniforme y mi taza de café. Tuve que echarlo con una escoba.

Pues sí, avisados están. Corran a esconderse en los refugios nucleares, perforen sus tímpanos con una aguja o escóndanse bajo siete mantas, porque vuelve Operación Triunfo y con ello toda una nueva camada de jóvenes talentos dispuestos a irritarnos, agotar nuestra paciencia, medir nuestro umbral del dolor y poner a prueba nuestra fe en la Humanidad.
Yo ya estoy impaciente.
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VIDEO MUSICAL
En homenaje a Esther Aranda, a Rubén Muñoz, a la rubia lesbiana cuya novia me daba miedo, a Idaira, a Danni Ubeda (!!!), a Juan Camus y a tantos otros ilustres concursantes del reality de talentos más importante de nuestre tele, hoy nos despedimos con el tema "Desafinado", con Damien Rice y Lisa Hannigan adaptando a Antonio Carlos Jobim (la única persona llamada Antonio Carlos que me cae bien) en una bossa nova a base de guitarra y solo de cello de Vyvienne Long.
"Si usted me dice que desafino,
sepa que eso me provoca un inmenso dolor.
Los privilegiados tienen un oído como el suyo;
yo poseo apenas lo que Dios me dio.
Si usted insiste en clasificar
mi comportamiento de antimusical,
yo, incluso mintiendo, puedo argumentar
que esto es bossa nova,
que es lo natural.
Lo que usted no sabe y ni siquiera imagina
es que los desafinados también tienen corazón.
Usted con su exigencia se olvidó lo principal,
y es que en el pecho de los desafinados,
en el fondo del pecho late callado
en el pecho de un desafinado
también late un corazón".











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