
Una año más se entregaron los premios de la Academia (no de la nuestra, pero sí de la que nos importa) y por tercera ocasión consecutiva aquí estoy yo para contarles todo con pelos y señales: ganadores, perdedores, la alfombra roja... Pasen y vean lo más destacado de la 80ª edición de los Premios Oscar.

¿Es Wilma Picapiedra? ¿Es Betty Marmol? No, es Diablo Cody, la famosa ex-stripper metida a guionista, quien dio un nuevo significado a la palabra “glamour” acudiendo a la gala con un vestido reciclado de sus tiempos de bailarina recatada.
Apostamos la cabeza a que el diseño tenía cierre de velcro.

La Academia colocó a la entrada del Kodak Theatre lo que parecía una reproducción en cera de Nicole Kidman para despistar a los fotógrafos. Ay, qué pillos.
Los turistas aprovecharon para fotografiarse con ella y desahogarse increpándola por aquel infame pestiño de “La brújula dorada”, hasta que la estatua comenzó a parpadear y movilizar parcialmente (sólo parcialmente) los músculos faciales.

Generalmente entre semana la efigie de la Kidman preside los terrenos aledaños al recinto, ataviada con un sombrero de paja del atrezzo de Cold Mountain para evitar que las aves acaben con la cosecha de trigo de la comarca.
¿Cuál es el secreto de la eterna juventud de Nicole Kidman? ¿Cómo consigue mantenerse siempre como recién salida del Toys 'R' Us?
¿Trató de ocultar el Vaticano que una imagen de Nicole de la catedral de San Marino lloró lágrimas de botox en víspera de Viernes Santo?
A esas y otras preguntas intentaremos dar respuesta con vuestra inestimable ayuda.
Pilar Bardem (el de la izquieda de la imagen) causó sensación entre la flor y nata de Hollywood.
Los asistentes a la gala debieron creer que su añorada Grace Kelly había resucitado cuando vieron a semejante bellezón con delicada voz de colibrí pasearse por la alfombra roja como Pedro por su casa.
Daniel Day Lewis no pudo acudir a la gala. En su lugar envió a una gitana rumana que se bajó a tiempo del carromato para echarnos las cartas y pronosticarnos salud, amor y muchos churumbeles sanos.
Ya en serio, el Oscar al mejor Actor fue un premio merecidísimo, pues Day Lewis es uno de los mejores actores vivos, pese a vivir semirretirado en el norte de Italia trabajando de zapatero, una de tantas extravagancias que se suelen dar entre la gente de su profesión.
Suponemos que ganará menos dinero, pero mirándolo por el lado positivo, al menos habrá aprendido a distinguir unas Nike de unas Mike, que ya es algo.
En la foto le vemos estudiando el calzado de la auténtica reina de Inglaterra, Helen Mirren. ¿Deformación profesional?
Una espontánea de entre el público se emociona al ver de cerca a su actor preferido, el morenazo, el de los anuncios del café.
“Pero si es Juan Valdés!! Juaaan, Juaaan!!” se la pudo oir decir mientras se contenía para no lanzar su ropa interior al Hombre-Anuncio oficial de Hollywood.
Comprobado. Mi firewall no bloquea las imágenes de Renee Zellwegger. Acabo de perder la fe en Microsoft. Con su permiso voy a abandonarme a la bebida, como tantos millones de usuarios.
Una espectacular Diane Lane (“Calles de fuego”), que debe conservarse en salmuera para estar exactamente igual que hace 25 años, posa junto a Josh Brolin (“Los Goonies”) en un improvisado revival de los 80s.
El hijo de James-"Hotel"-Brolin e hijastro de Barbra-jubílate ya-Streisand, paseó su bigote este año por las películas “No es país para viejos”, “American Gangster” y “En el valle de Elah”. Un buen año.
La ganadora de un Oscar Marion Cotillard posa junto a Mr.Potato por motivos que no alcanzamos a comprender.
En la siguiente foto vemos a Cotillard abandonando el escenario del Kodak Theatre tras realizar el típico discurso de "agradecida y emocionada, sólamente puedo decir gracias por venir" que se suele hacer en estos casos, mientras recibía con alborozo la noticia del divertido gol del Getafe al Madrid.
Marion, te comprendo hija, yo reaccioné igual, pero yo con menos clase.
Saoirse Ronan, actriz de 13 años nominada por su papel de niña capulla en “Expiación. Más allá de la pasión”, dio el estirón durante el transcurso de la gala.
Y qué más da, y qué más da, si son cosas de la edad. Según se cuenta en Hollywood, en un momento de la velada también le cambió la voz y se puso a hablar como Joaquin Sabina para desconcierto de los allí presentes.
Pese a ir por ahí nominando a niñas de 13 años, la gala de los Oscars registró el peor dato de audiencia de sus últimos años e incluso hay quien dice que de su historia.
Para que ustedes se hagan una idea, una ceremonia da signos de estar herida de muerte cuando hasta Felicity es invitada al festejo y los fotógrafos de la entrada malgastan sus tarjetas de memoria en inmortalizarla con las cámaras.
Y es que el cine anda francamente mal. Por eso los empresarios del sector están planeando abrir el mercado a un nuevo tipo de público.
Así, hace unas semanas leíamos en el 20 minutos que en Austria ya se han habilitado las primeras salas donde poder asistir acompañados de nuestros animales preferidos. Pero claro, esto solo es factible en casos concretos y películas concretas que puedan despertar el interés tanto del dueño como del animal, y que sean relativamente sencillas como para ser comprendidas por este último.
En la foto vemos a unos perros austriacos sensiblemente emocionados durante un pase privado de "La vida secreta de las palabras".

Y hablando de perros. ¿Pero qué es esto? ¿Un chihuahua o Anne Hathaway? Que alguien le dé un bocadillo, por Dios. No es que queramos otra Queen Latifah, pero al menos que su cara sea algo más que ojos, ojeras y orejas.
En un acto de maldad, decidimos gastarle una inocentada a Tommy Lee Jones y hacerle creer que había asistido por error a la Gala de los Goya en vez de a la de los Oscars.
El hombre no se lo tomó muy bien y después de encararse con nosotros (“¡Pero cómo tú decir eso a mí ahora! ¡Mí olvidar traer pancartas ni chapa sobre smoking!”) se dirigió presto a coger un taxi por si tenía papel del formato A2 y plastidecores en casa.
En la foto, el personal de seguridad del Kodak Theatre se lleva a Mónica Cruz tras tratar de suplantar a su hermana en la entrega de un premio.
Te queremos, Mo. Esto es mentira, pero deberías haberlo hecho. La fama hay que pelearla. Tu hermano lo hubiera hecho.
La alfombra roja sirvió, entre otras muchas cosas, para que descubriéramos anonadados que la esposa de Michael Moore es en realidad el Sylvester Stallone de “Yo el halcón”.
No sé quienes son, pero esta foto tenía que ponerla... debía ponerla... necesitaba ponerla.
Ustedes se hacen cargo.
Colin Farrell y su madre, dos siameses unidos por el mismo peluquero.
Mi adorada Hillary Swank, dos veces ganadora del Oscar y socia del Getafe (de ahí su expresión de jocosidad en el transcurso de aquella lluviosa tarde).
En la siguiente imagen, vemos a Hillary narrando al resto de invitados el humorístico gol que había encajado el Madrid esa jornada mientras sus jugadores celebraban vaya usted a saber qué en el banderín del corner.
Colin, te comprendo hijo, yo reaccioné igual, pero yo me lavo el pelo.
98 años (más o menos lo mismo que parecieron durar los numeros musicales de “Encantada”) es la edad de Robert Boyle, el ganador del Oscar Honorífico 2008.
Boyle a duras penas consiguió mantenerse en pie sobre el escenario, sostenido entre dos señoras que le iban tomando el pulso disimuladamente durante el discurso, para comprobar si el buen hombre seguía aún entre nosotros.
No contentos con ello, los organizadores sopesaron la idea de incluir su nombre en el video In Memoriam de los que nos dejaron este año, por si caía la breva durante el transcurso de la velada.
Hubo premios muy justos (Daniel Day Lewis, Ratatouille, el montaje del tercer Bourne) y otros no tanto (el guion de Juno), pero hubo uno que clamó al cielo: ¿Oscar a los mejores efectos especiales para "La Brujula Dorada"?
Venga ya, ¿estamos de coña? Pero si tenía una calidad de imagen malísima, sin luz ni color, como si la hubieran filmado con una videocámara casera dentro de una sala oscura. Como la de un cine.
¿Es que nadie más que yo se dio cuenta??
La brújula dorada.TS-screener.avi
Los españoles estamos de enhorabuena. Aunque el gran Alberto Iglesias no ganó, sí que lo hizo Javier Bardem al Mejor Actor de Reparto por “No es país para viejos”, el estupendo film de los Coen. Este hecho es algo histórico, porque hasta la fecha ningún intérprete español había conseguido un Oscar.
Ninguno, ni siquiera José Coronado. Lo que se dice ninguno.
Aunque a mí me gustaba más la interpretación de Casey Affleck en “El asesinato de Jesse James…”, me llena de orgullo y satisfacción que un intérprete español haya ganado este premio y que su nombre pase a inscribirse con letras de oro junto al de otros memorables intérpretes honrados en los últimos años en este tipo de categorías, como Cuba Gooding Jr. o Marisa Tomei.
Bardem es un gran actor, qué duda cabe, y en su emotivo discurso dedicó el premio a su madre, a sus abuelos, a sus bisabuelos y en un gesto que le honra “a todos los cómicos de España”.
(jo, ¿es que no podemos dejar de hablar del Madrid ni por un momento?).
En la foto vemos a Javier Bardem besando sin ningún pudor el culo de un señor calvo. Si censuraron la teta de Janet Jackson, ¿por qué no censuran esta imagen?
La gente maliciosa, entre la que yo NO me cuento, podría llegar a la interpretación errónea de que la foto revela al rojillo de Bardem besándole el culo a uno de los signos más reconocibles del imperialismo yankee.
Pero repito, yo no soy de ese tipo de gente.
Y nos despedimos como siempre con música, en concreto con un extracto de la banda sonora original de "Expiación", galardonada con un merecido Oscar. Una película que al igual que "La escafandra y la mariposa" o "Sweeney Todd" hubiera merecido algo más.
DARIO MARIANELLI - B.S.O. EXPIACIÓN



















